Muerte de un viajante es una obra de teatro escrita por Arthur Miller (EEUU, 1915 – 2005) y publicada en 1949. Recibió el premio Pulitzer (entre otros) y yo leí la edición española de Tusquets, de 160 páginas.
Sinopsis:
Muerte de un viajante esta unánimemente considerada la obra cumbre de Arthur Miller. La fuerza de la historia reside tanto en lo que cuenta como en la manera de contarlo. La obra nos relata las últimas veinticuatro horas en la vida de un viajante de sesenta y tres años llamado Willy Loman, con un magistral retrato de unos personajes que, siendo portavoces de una época, son por encima de todo únicos y singulares, en una atmósfera onírica, inquietante y emotiva.
Mi opinión:
Miller fue uno de los dramaturgos más relevantes del teatro estadounidense del siglo XX. Además, fue también guionista y aplicó varios de esos recursos cinematográficos en sus obras, como por ejemplo los flashbacks en Muerte de un viajante, en el que los personajes vestidos de “jóvenes” atravesaban las paredes y se entremezclaban con la realidad de la obra.
En palabras del dramaturgo madrileño Antonio Buero Vallejo, “Miller ha sido un restaurador de la tragedia; un restaurador que le ha dado, justamente, un sentido moderno al género”. Esta afirmación se debe a que Miller convirtió en héroes trágicos a hombres comunes, en vez de los clásicos reyes o caudillos. En esta obra , la ya mencionada Muerte de un viajante (1949), el protagonista es un viajante de 73 años llamado Willy Loman; es, por lo tanto, una persona de ya avanzada edad que a pesar de llevar toda la vida trabajando sigue teniendo deudas. En definitiva, la obra es una crítica al sistema socioeconómico estadounidense de su época (1940-1950) que le trajo problemas durante la «cacería de brujas» anticomunista del senador Joseph McCarthy.
Es una obra que ha sido muy representada y que tiene una adaptación cinematográfica con muy buenas críticas, que veré más adelante. Se lee (o se ve) en menos de dos horas y está dividida en dos actos y un réquiem en forma de éxodo (o epílogo). Además, siguiendo la premisa de Aristóteles en su Poética, toda la historia transcurre en 24 horas, creando así un mayor impacto dramático.
El título es un spoiler, pero no nos molesta, ya que lo importante es ver cómo se llega a ese final. Es una tragedia (moderna) por varias buenas razones y sentiremos compasión por el protagonista, aunque no sea ningún santo. Willy Loman es un tipo que se cree exitoso, pero lleva trabajando toda la vida y aún con 73 años sigue endeudado. ¿Cómo es posible algo así? ¿Es justo? Claro que no lo es. No obstante, personalmente el personaje que me da más pena y con el que empatizo más es el hijo mayor, Biff. Era el típico chico popular del instituto, buen deportista y que tenía a todas las chicas locas, pero su vida se fue al carajo tras lo mostrado en el flashback clave de la obra. Además, su discurso final me parece impresionante.
Conclusión
A algunas personas no les gusta leer obras teatrales. A mí sí, precisamente por lo breve que son; lo mismo ocurre con los cuentos o relatos cortos. Al no tener casi tiempo libre, en vez de leer tochos de 700 páginas opto obras más ligeras.Te guste el teatro o no, creo que esta obra es una lectura muy recomendada.
En definitiva, ¿qué nota le doy? 4,5/5.
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