Ayer fui a hacerme una radiografía.
Esperé 15 minutos
hasta que pude entrar por la puerta nº 3.
Me recibieron dos mujeres vestidas de azul
y me colocaron delante de la máquina.
La más joven recibía instrucciones de la otra
y yo de ella,
mientras deseaba que acabase cuanto antes.
Estaba buscando mi reflejo en sus ojos verdes
cuando me dijo que iba a ser su primera vez.
«Qué honor», respondí.
Ella rio.
Me gustó su risa.
Intenté decir algo más,
pero me había dejado el ingenio en casa.
Me ordenaron no respirar
e hicieron la radiografía.
La chica de ojos verdes me dio las gracias
y sonrió.
Ya me podía marchar.
Una pena.
Deseé haberme roto más huesos.
Escrito el 06/07/2021. Editado el 04/02/2023.
