Hace más de tres años, el 29 de febrero de 2020, autopubliqué Un sábado cualquiera, un pequeño libro compuesto por diez textos de diferentes estilos, en el que todas las historias están conectadas.
Cuando empecé a estudiar en la universidad de Deusto fui arrastrado a su taller de literatura por mi amiga Ane. Me gustó. Meses después ella lo dejó y yo seguí hasta que empecé a trabajar como profesor de Secundaria.
El 14 de abril de 2019 tuve que escribir algo para que lo leyese otro compañero. En aquella época había descubierto a John Fante y a Charles Bukowski (al que menciono varias veces durante el libro), así que se me ocurrió hacer una especie de homenaje; es decir, un texto de realismo sucio. Lo titulé Como si… Recibí un buen feedback el taller; quizás porque fueron más amables que sinceros.
Más adelante, en agosto de ese mismo año, hice otro relato: Precauciones. Seguía ese estilo de realismo sucio y, lo que es más importante, me divertí escribiéndolo, por lo que decidí continuar por esa línea. Quise experimentar, así que utilicé distintos narradores y estilos, empecé a entrecruzar las historias y a meter algún que otro texto paródico; es decir, lo que nació como un homenaje al realismo sucio pasó a ser una parodia y burla del ambiente de fiesta en general.
Una vez finalizado el libro formado por diez relatos (y poemas), la sinopsis elegida fue la siguiente:
En las noches de fiesta no todo es diversión, también hay decisiones erróneas, ligues fallidos, exceso de alcohol y drogas, peleas, manoseos indeseados, machismo y tener que aguantar a imbéciles. Este libro se compone por diez textos de diferentes estilos, sobre un sábado por la noche cualquiera, narrados desde distintos puntos de vista.
En el propio libro tuve que matizar que no odio salir de fiesta, puesto que me gusta pasar el rato con mis amigos y amigas, pero tengo otras prioridades en la vida a estar perreando borracho en un bar o discoteca a las tantas de la madrugada. Vivir para trabajar, conseguir dinero para gastarlo los findes para desfogarse, desperdiciar el domingo durmiendo y con resaca y empezar de nuevo la rutina los lunes… no es mi estilo. Respeto a quien así sea feliz. Me da lástima, pero lo respeto; y más si es alguien a quien aprecio. ¿Aunque quién soy yo para tener lástima de nadie? Quizás ellos opinen lo mismo de mí.
Por si lo habéis olvidado, el 15 de marzo del 2020 nos confinaron por la pandemia de la COVID-19. Solo habían pasado dieciséis días desde que el libro viera la luz y me repetí durante toda la cuarentena que lo narrado era algo anacrónico, ya que los sábados que conocíamos habían desaparecido… quizás para siempre. Para nosotros todos los días eran iguales, con la diferencia de que algunos teletrabajábamos entre semana. No me imagino cómo debió ser para aquellos desempleados o trabajadores en ERTE que no sabían cuándo podrían volver a tener unos ingresos estables y que aun así debían seguir pagando las facturas, la comida, la hipoteca, etc. Lo único que tenía claro es que debido a la pandemia el libro se quedó obsoleto. Por suerte hoy en día, con la vuelta a la normalidad, vuelve a estar vigente.
Si bien me torturaba con la idea de que el libro no valía para nada, desde el principio fue un proyecto sin ánimo de lucro que colgué en la plataforma Lektu con «pago social» (descargarlo a cambio de un tweet). Y ahora lo tenéis gratis en esta propia página web en PDF, EPUB y MOBI. Sin embargo, eso no significa que no perdiera dinero con ello, puesto que tuve que pagar a una ilustradora y una correctora.
No es una sorpresa escuchar a un escritor creyéndose un fraude y carente de talento, víctima del síndrome del impostor. Yo aún estoy en la fase de ni siquiera creerme escritor, solo alguien que escribe por hobby. Aun así, recibir buenas reseñas me animó a seguir escribiendo. Estas son algunas:







En definitiva, quiero dar las gracias a todas las personas que me dejaron unas bonitas palabras y apreciaron mi trabajo. Gracias por los ánimos. Espero que os guste lo siguiente que saque.
