Akiyuki Nosaka (Kamakura, 1930 – Tokio, 2015) fue un escritor, cantante y político japonés. Publicó La tumba de las luciérnagas en 1967, trabajo que le valió para obtener el premio Naoki y empezar a despuntar a nivel internacional. No obstante, la fama no le llegó hasta 1988, año en el que vio la luz la adaptación animada del Studio Ghibli, dirigida por Isao Takahata.

La tumba de las luciérnagas transcurre en Kōbe (Japón) durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, en el que los civiles japoneses fueron constantemente bombardeados por la aviación estadounidense. La historia trata sobre dos hermanos, Seita (catorce años) y Setsuko (cuatro años), que se han quedado sin hogar y deben combatir solos el hambre, al haber perdido su madre en los bombardeos y tener el padre en la Armada. Como se nos adelanta desde el principio del libro, ninguno de los hermanos logrará sobrevivir. La adaptación animada es muy fiel al libro.

Tal y como se explicará más adelante, La tumba de las luciérnagas representó un «sálvese quien pueda», en donde los japoneses dieron prioridad el círculo familiar más cercano, no queriendo (y a veces no pudiendo) encargarse de los demás, ni aunque fueran niños huérfanos sin hogar ni comida.
El libro de Nosaka ofrece un discurso contrario al hegemónico, al bombardeo de civiles que intentan ocultar los estadounidenses; al igual que el lanzamiento de las dos bombas atómicas, puesto que si lo hubieran hecho los rusos u otros «enemigos de Occidente» habría incontables películas sobre ese suceso tan trágico. En este caso, el libro muestra cómo dos niños inocentes pierden su hogar, sus padres e incluso la vida como consecuencia de los bombardeos de los aviones.

Esos «bombardeos estratégicos» ocurrieron en marzo, el 16 y 17, y el 5 de junio de 1945. Aviones estadounidenses B-29 lanzaron «1.836 toneladas de bombas incendiarias de magnesio termita que arrasaron aproximadamente el 20% del área construida de la ciudad [de Kobe], incluido el distrito de negocios y algunas áreas industriales y residenciales» (Requena 31), mientras que los ataques de junio fueron causados por 473 bombarderos B-29; tal y como se muestra en la imagen anterior.
Según el primer informe oficial entregado a las fuerzas aliadas el área total edificada que resultó destruida alcanzó el 56% de la ciudad; con la extensión incontrolada y premeditada de los incendios, un tercio de la población quedó sin hogar, mientras que los muertos y heridos alcanzaron la cifra de 14.000 personas (Requena 31).
Esos ataques de junio acabaron con la vida del padre adoptivo de Nosaka e hirieron gravemente a su madre, falleciendo días después, de la misma manera que ocurre en el libro. Nosaka con solo quince años se tuvo que hacer cargo de su hermana de apenas unos meses, Keiko, que murió de inanición poco tiempo después como consecuencia de la falta de recursos. En definitiva, esos «bombardeos estratégicos» tenían como objetivo atacar zonas civiles, tanto para amedrentar la economía del país como la moral. Aunque Japón era aliado de la Alemania nazi y había cometido atrocidades en otros países asiáticos, eso no puede justificar la muerte de inocentes por parte de los Estados Unidos.
La Segunda Guerra Mundial marcó un hito en la historia de Japón. Los bombardeos a las ciudades japonesas destruyeron la infraestructura, mataron miles de personas y acabaron con los medios de subsistencia, mismos que aunados a las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki derrumbaron a Japón (Romero 109).
La rendición absoluta del país por parte del emperador que hasta entonces tuvo un rol divino, junto con la destrucción y el terror causado por las dos bombas atómicas, «forzaron a la sociedad japonesa a entrar en una fase de mutismo que escondía uno de los mayores cambios epistémicos en la historia japonesa desde el siglo VIII y que comienza a salir a la luz a partir de los años 60» (Lima). Por lo tanto, no es casualidad que La tumba de las luciérnagas no se publicara hasta 1967, veintidós años después de los sucesos que se narran.
La adaptación animada de La tumba de las luciérnagas vio la luz en 1988. Fue la segunda película del mundialmente conocido Studio Ghibli y fue dirigida por su cofundador, Isao Takahata, con la ayuda del propio Akiyuki Nosaka en el guion.

La propia carátula nos muestra a los dos hermanos maltrechos y con la ropa destrozada, dándonos una pista de que la película, al igual que el libro, trata sobre las penurias de estos dos niños.
Como ya se ha mencionado antes, la familia de Nosaka padeció los estragos de los bombardeos en Kōbe durante la Segunda Guerra Mundial. Su padre adoptivo murió a causa de las bombas, que también dejaron a su madre adoptiva gravemente herida. Posteriormente, dos de sus hermanas murieron de inanición, al igual que los dos protagonistas de la novela.
El peso de la culpa por la muerte de su hermana Keiko, de solo dieciséis meses, atormentó a Nosaka durante toda su vida. En el libro Seita se presenta como un hermano cariñoso y protector, pero el autor confesó que la realidad fue muy distinta. A pesar de que solo tenía catorce años, cree que pudo haber hecho más, puesto que comía la comida que debía haber compartido con la hermana (Marasigan). No solo eso, sino que debido a su juventud no sabía cómo cuidar de la infante, así que la golpeaba en la cabeza para que dejase de llorar (Marasigan).
Nosaka escribió el libro «desde su conciencia de víctima más que como una víctima de la guerra» (Romero 118). Fue un crítico del gobierno que metió a Japón en esa guerra y de la propia sociedad, a quien acusó de carecer de compasión y dejar de morir a otros para sobrevivir, independientemente de si eran niños o adultos.
Ciñéndonos a la propia historia narrada por el libro (y la película), se plasma la situación de desamparo que sufrieron los niños durante la guerra. Comienza in extrema res, es decir, por el final: «Seita, el protagonista, se encuentra en la estación de Sannomiya cubierto en sus propios excrementos, sin haber comido, sin poder moverse, sosteniendo los restos de su difunta hermana en una lata y él, a punto de morir» (Lima).

Una vez fallece hay una analepsis a unos meses antes, cuando comienzan los bombardeos que destrozan su hogar y acaban con la vida de su madre, quedando los dos hermanos a su suerte.
El autor no tuvo reparos en contar de manera detallada (a veces incluso demasiada) los horrores de ese Japón bombardeado por los estadounidenses. En el libro, después de haber huido con su hermana, Seita se reencontró con su madre completamente vendada y moribunda por culpa del fuego causado por las bombas. Aunque el doctor le dijera que ella estaba durmiendo, se nos cuenta que «más que dormir, estaba en coma» (Nosaka 27). Poco después murió a causa de esas heridas, al igual que la madre del autor en la realidad. Seita quería verle la cara, pero un médico le respondió: «Es mejor que no la veas. Es mejor así» (Nosaka 30). No fue hasta su miserable incineración, en una fosa común junto con otros muchos muertos y sin ni siquiera un monje que realizara una ceremonia de despedida, que le vio la piel:
La piel de la madre, que Seita podía ver al fin, apareció tan ennegrecida que nadie hubiera creído que perteneciera a un ser humano y, en el momento de cargarla sobre una parihuela, multitud de gusanos cayeron rodando rítmicamente al suelo; bajo la mirada, cientos, miles de gusanos se retorcían sobre el pavimento del aula de trabajos manuales, ignorado por quienes los iban aplastando bajo sus pies con gesto impasible mientras sacaban los cadáveres: cuerpos ennegrecidos similares a troncos quemados que envolvían en una estera de paja antes de cargarlos en un camión, o bien cadáveres de muertos por asfixia, por heridas, y aun otros, que iban alineando, sin envolver siquiera, dentro de un autobús desprovisto de asientos. (Nosaka 31)

Tanto la película como el libro muestran «una sociedad dura, apática, ensimismada en sus problemas, que no atiende la situación de los niños que quedaron sin amparo por la guerra y que se vuelven vagabundos desclasados» (Romero 133), es decir, una sociedad con individuos centrados únicamente en el bienestar de su primer círculo familiar. Por lo tanto, aunque fueron los estadounidenses quienes causaron esa situación, fue la falta de empatía y solidaridad de los japoneses la que la agravó.
Los escritores escriben por un motivo, ya sea como pasatiempo, para ganar dinero y fama o para desahogarse. En este caso Akiyuki Nosaka se valió de una novela corta con tintes autobiográficos para contar una historia en honor a su familia muerta durante los bombardeos estadounidenses y en los años posteriores en la que hubo una gran miseria, como suele pasar en el bando de los perdedores en una guerra. El autor confesó haber escrito el libro pensando especialmente en su hermana pequeña Keiko, puesto que se culpaba de que ella hubiera muerto con solo dieciséis meses de vida por no haberla cuidado mejor (Racel 56). Tenía un tremendo sentimiento de culpa por haber sobrevivido y ella no; tal vez por eso en la novela el protagonista también muere.
En conclusión, La tumba de las luciérnagas es una novela corta semiautobiográfica con un transfondo claramente antibelicista. En palabras de Romero, «la obra de Nosaka es una catarsis para recuperar su experiencia y trasmitirla» (125). Además, plasma la situación que padecieron miles de niños japoneses y que sirve como testimonio de aquellos bombardeos estadounidenses de 1945. Por esa razón, es lectura obligatoria en los centros educativos del país nipón.
Bibliografía:
“Bombardeos estratégicos-tácticos: Aliados/Eje”. WW2 en imágenes. http://www.ww2enimagenes.com/2015/08/bombardeos-estrategicos-tacticos.html. Consultado el 23 de agosto de 2023.
Dower, John W. Embracing defeat. Japan in the wake of World War II. Norton & Co, 1999.
La tumba de las luciérnagas. Dir. Isao Takahata, Studio Ghibli, 1988, Filmin.
Lima, Frida. “Los estragos de la Segunda Guerra Mundial: La tumba de las luciérnagas (1967) de Akiyuki Nosaka”. Programa Universitario de Estudios sobre Asia y África. http://pueaa.unam.mx/blog/tumba-luciernagas. Consultado el 23 de agosto de 2023.
Marasigan, Teresa. “Here’s the Heart-Wrenching True Story Behind Grave of the Fireflies”. Esquire, 16 de octubre de 2021, https://www.esquiremag.ph/culture/moviesand-tv/grave-of-the-fireflies-true-story-a2659-20211016-lfrm. Consultado el 23 de agosto de 2023.
Nosaka, Akiyuki. La tumba de las luciérnagas / Las algas americanas (Dos novelas breves). Acantilado, 2007.
Racel, Masako. “Grave of the Fireflies and Japan´s Memories of World War II”. Asia in World History: The Twentieth Century, vol. 14, nº 3, Invierno 2009, págs. 56-59. https://www.asianstudies.org/wp-content/uploads/grave-of-the-fireflies-and-japansmemories-of-world-war-ii.pdf
Requena Hidalgo, Corado. “Dos versiones para La tumba de las luciérnagas”, Primeras noticias. Revista de literatura, nº245, 2009, págs. 29-38. https://www.researchgate.net/publication/351263072_Dos_versiones_para_La_tumba_d
e_las_luciernagas
Romero Ortiz, María Elena. «La Tumba de las Luciérnagas. Luces que matan en el Japón de la Segunda Guerra Mundial». Cine bélico en Asia, coordinadores Martha Loaiza Becerra, José Ernesto Rangel Delgado y Ihovan Pineda Lara, Universidad de Colima de México, 2021, págs.. 109-136, http://ww.ucol.mx/content/publicacionesenlinea/adjuntos/Cine-belico-enAsia_511.pdf#page=10
